
Ence invierte 48 millones de euros para descarbonizar su biofábrica de celulosa en Navia
Ence completa una inversión de 48 millones de euros en su planta de Navia para optimizar el procesado de madera y suprimir los combustibles fósiles.
Un hito de competitividad para el sector papelero europeo
La industria papelera y de celulosa europea continúa acelerando sus planes de descarbonización en un entorno de mercado donde la eficiencia energética dicta los márgenes operativos. En este contexto, Ence ha anunciado en julio de 2026 la culminación de dos ambiciosos proyectos industriales en su biofábrica de Navia, Asturias. Con una inyección de 48 millones de euros, la compañía ha completado una modernización integral orientada a optimizar el aprovechamiento maderero y suprimir el uso de combustibles fósiles en procesos críticos.
La inversión, que ya se encuentra plenamente operativa, refleja una clara estrategia hacia la circularidad y el control de los costes energéticos, factores determinantes para competir en la fabricación de celulosa de eucalipto a nivel global. En un momento donde las normativas europeas penalizan cada vez más las emisiones industriales, los fabricantes de materias primas forestales buscan blindar sus operaciones. De la cifra total destinada a estas mejoras en Navia, 13 millones de euros han sido respaldados a través de la línea de eficiencia energética del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Mayor capacidad en el parque de maderas
El primer gran eje de esta transformación se ha centrado en el parque de maderas de la planta, el punto de entrada crítico de la materia prima. Ence ha reemplazado una de sus líneas de manipulación por una infraestructura de alta capacidad, equipada con tecnología de última generación, que incluye dos nuevos descortezadores y una astilladora de alto rendimiento. Esta actualización técnica permite procesar troncos de hasta cinco metros de longitud y tratar eficientemente la totalidad del eucalipto nitens sin necesidad de retirar previamente su corteza.
Desde el punto de vista operativo, este avance representa un salto cualitativo en la cadena de valor. Al procesar la corteza internamente durante la fase de astillado, la biofábrica multiplica la disponibilidad de biomasa propia, un recurso que se destina directamente a alimentar la caldera de la instalación. Esta optimización inteligente del subproducto reduce drásticamente la dependencia de suministros y biocombustibles externos, protegiendo a la planta contra la volatilidad de precios logísticos y energéticos que ha caracterizado la primera mitad de 2026.
Descarbonización de los hornos de cal
El segundo proyecto clave ha atacado directamente uno de los cuellos de botella térmicos más exigentes e intensivos en la producción de celulosa libre de cloro elemental (ECF): los hornos de cal, esenciales para el ciclo de recuperación de reactivos químicos. Históricamente dependientes del gas natural y otros combustibles de origen fósil para alcanzar las elevadas temperaturas requeridas, estos hornos operan ahora bajo un esquema renovable gracias a una nueva planta de preparación de biomasa.
La nueva infraestructura abarca todo el ciclo de tratamiento físico de la madera —recepción, cribado, almacenamiento, secado, triturado y dosificación— y alimenta quemadores tecnológicamente adaptados para la combustión de biomasa pulverizada. Este hito no solo reduce de forma masiva la huella de carbono de alcance 1 en la producción de celulosa de Navia, sino que reafirma la posición de Ence como un proveedor estratégico de fibras sostenibles para la industria global del packaging y papeles especiales, donde las marcas finales exigen cada vez mayor trazabilidad ambiental.
Inversiones de este calibre confirman que la transición energética en el sector de la celulosa ya no es simplemente una cuestión de cumplimiento normativo o marketing ambiental, sino de pura resiliencia y competitividad industrial. El movimiento estratégico de Ence consolida a su planta asturiana como un referente técnico de vanguardia en Europa, demostrando que la integración de la economía circular en el flujo de producción es el camino más riguroso y directo hacia la rentabilidad operativa a largo plazo. ¿Veremos en los próximos años cómo el autoabastecimiento energético total y la completa erradicación de combustibles fósiles se convierten en el estándar innegociable para mantener operativas las biofábricas en el continente europeo? Sigue a The Paper para noticias diarias, señales de mercado y actualizaciones clave de la industria global del papel, cartón corrugado y embalaje. — Sigue toda la actualidad del sector en www.thepaper.ai
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