
España consolida su peso en el cartón ondulado mientras el sector mira a energía, reciclaje y automatización
La industria española del cartón ondulado llega a 2026 con una posición sólida, alcanzando 7.168 millones de euros de facturación y consolidando a España como la tercera potencia europea en producción.
España consolida su peso en el cartón ondulado mientras el sector mira a energía, reciclaje y automatización
La industria española del cartón ondulado llega a 2026 con una posición sólida dentro del packaging europeo. Según datos recientes de AFCO, el sector alcanzó en 2025 una facturación de 7.168 millones de euros, generó 26.875 empleos y produjo 5.941 millones de m² de cartón ondulado, consolidando a España como la tercera potencia europea en producción.
El dato confirma que el cartón sigue siendo una pieza central para la logística, la alimentación, el comercio electrónico y la distribución. Pero el momento no está exento de tensión: el sector convive con costes energéticos elevados, presión regulatoria, exigencias de sostenibilidad y una competencia internacional cada vez más agresiva. En paralelo, los segmentos de tissue y packaging siguen mostrando mejor comportamiento que los papeles gráficos, que continúan perdiendo peso estructural.
Uno de los grandes motores sigue siendo la sustitución del plástico por soluciones basadas en papel y cartón. La entrada en vigor de nuevas obligaciones sobre envases comerciales e industriales desde 2025 refuerza la importancia del ecodiseño, la reciclabilidad y la responsabilidad ampliada del productor.
También se percibe movimiento industrial. La nueva planta de Ondupack en Navalmoral, con una inversión de 49 millones de euros y una capacidad prevista de 200 millones de m², es un ejemplo de cómo el sector continúa invirtiendo en capacidad productiva, automatización y eficiencia.
A nivel empresarial, grupos españoles como Hinojosa siguen reforzando su presencia internacional. Su integración total del grupo francés ASV Packaging amplía su posición en packaging sostenible y estuchería alimentaria, confirmando que las compañías españolas no solo compiten localmente, sino que buscan escala europea.
El reto de fondo está claro: producir más, con menos energía, menos desperdicio y mayor valor añadido. La ventaja competitiva ya no estará solo en fabricar cajas, sino en ofrecer soluciones completas: diseño estructural, impresión de calidad, trazabilidad, automatización, servicio técnico y sostenibilidad demostrable.
Para fabricantes de maquinaria, proveedores de adhesivos, sistemas de inspección, software industrial, flexografía, troquelado y logística interna, España seguirá siendo un mercado atractivo. No es un sector inmóvil: es una industria madura, pero en plena renovación tecnológica.
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